Como ser Papá y pasarlo espectacular jugando con tu hijo de 0 a …meses
Me alegro habernacido en una sociedad donde cuidar de tu hijo ya no es mal visto yno te quita la masculinidad. En nuestros días no sorprenderás anadie con tu habilidad de cambiarle los pañales a tu hijo y, sinfalsa humildad, puedes decir que a veces lo haces mejor que la mamá.No confesarás a nadie que tu firme mano de hombre estaba temblandolas primeras veces que le pusiste esas ropitas complicadas con unmillón de botones. Con un poco de práctica tu bebé tan escurridizoal principio ya no podía escapar y ahora logras meter dondecorresponde esas manitos y piecitos rápidamente. Un día te dascuenta que puedes bañar a tu hijo sólo. Y si no fuera por la tetaque tu hijo necesita, podría parecer que la mamá ya no es tanimprescindible. Pero no nos pongamos tan ambiciosos, ¿eh? Dejemosque ellas también disfruten de esas criaturas que no seríanposibles sin nosotros.
Escribo todo eso para aquellos futuros o presentes padres que se sientan un poco inútiles cuando aparece un pequeño en la casa. Verán que nosotros,los papás, podemos hacer con él muchísimas cosas. Y la más agradable es el juego. Sí, sí, me leyeron bien. El juego.
Es verdad que al principio los bebés duermen mucho, pero no podemos dejar deaprovechar los minutos cuando comen o cuando los mudamos, y no olviden tampoco que cada día que pasa estarán más y más tiempodespiertos. Hay que estar preparados, ¿si? Aquí compartiré algunas cosas que hago con mi hijo que pronto cumplirá cuatro meses. Espero servirles de ayuda.
- Hablo al niño. Desde muy chiquitito le hablamos a nuestro hijo cariñosamente, sonriendo. Aunque no lo crean, por muy pequeño que sea ya entiende la expresión de la cara, ya reconoce la voz de la mamá y del papá. No diré nada nuevo con que los pequeños aprenden imitando. Lo graban todo para reproducirlo después. A través de nosotros, los padres, los niños aprenden del mundo. Por eso hay que tener mucho cuidado con qué ánimo nos acercamos a ellos, cómo programamos a nuestros bebés. Si el bebé le responde, imite los sonidos que él hace. Así el niño verá que se está siendo escuchado y seguirá el juego.
- Canto al niño. Aunque no tengan voz ni oído, cántenle. Pueden cantar las canciones hits del momento o canciones infantiles, pueden cantar lo que se les viene a la cabeza, lo importante es mirarlo a él, articular bien lo que cantan y cambiar las expresiones de la cara. Que los papás no se enojen que los niños sonríen más a las mamás: el secreto está en que a los pequeñitos les gustan las voces agudas más que las voces bajas. Jueguen con su voz y se sorprenderán.
- Recito las poesías. ¡Se sorprenderán de la cantidad de poesías que recuerdan de su infancia o la época escolar! Aunque recuerden sólo una estrofa, no importa, pueden repetirla tantas veces cuantas el niño quiera. No olviden de exagerar un poco las entonaciones y expresiones de su cara.
- Leo al niño. Puede ser un libro cualquiera, un periódico, instrucciones de uso del lavavajillas, recetas o lo que sea. Lean en voz alta, claramente, con comentarios. Miren al niño: si este les está “respondiendo”, sigan este diálogo, dejen que exprese su “opinión” también.
- Juego con un sonajero. Tomen un sonajero y pásenlo frente al niño sonando. Verán que el bebé no dejará de mirar el juguete, moverá su cabecita siguiéndolo con la mirada.
- Juego con un trozo de papel o plástico. Claro que ahora hay cualquier cantidad de juguetes de distintas texturas, colores y formas. Pero incluso un trozo de papel puede convertirse en un juguete. Hagan sonar el papel o el plástico y muévanlo de un lado al otro. El bebé girará la cabecita.
- Recuerden que a los pequeños les gustan las repeticiones. Ellos no se cansan de escuchar el móvil o el mismo “estornudo” del papá. Es muy natural, pues de esa manera los niños refuerzan la comprensión, la memoria y la atención. Les hará feliz que el niño logre destacar algo, preferir un cierto juguete o ponerse contento con algún sonido en particular.
A la vez, el sonido contínuo de fondo (la radio o la tele funcionando) no aportan al desarrollo del lenguaje del pequeño. O sea, para que el niño desarrolle su habla, uno tiene que hablar con él, dirigir sus palabras a él, esperar su “respuesta”. Cambien de actividad si ven que el niño ya no presta atención. - Paseo con el niño por la casa, mostrándole cosas y explicando qué son, cómo son, de quién son y para qué son. Los niños adoran cuando los pasean verticalmente, con la espaldita y la cabecita apoyadas: no olviden que antes que el niño aprenda a sentarse solo es necesario darle sorporte al bebé. Es uno de los ejercicios físicos que en esta etapa pueden hacer los niños.
- Cuando mudo al bebé, le acaricio las manitos y los piecitos, soplo suavemente a su guatita y le doy besitos.
- Hago muecas al bebé. No teman parecer tontos, no lo serán. Saquen la lengua y esperen a que el niño haga lo mismo. Hagan ojos grandes, levanten las cejas. Lo que sea para llamar su atención y estimularlo a interactuar.
- Pongo al bebé de guatita y paso un sonajero o un espejo frente a él. El bebé se pondrá atento y tratará de mantener su cabecita arriba primero por unos segundos, después más y más tiempo. Lo ideal es que el bebé esté de 40 a 60 mins al día de guatita, jugando. Es muy saludable! Para estimular al bebé, acuéstenlo de guatita en distintas superficies: blanda y dura, peluda y lisa, irregular y plana, etc. Esto le provocará al niño distintas sensaciones.
- Juego con sus manitos y piecitos. Hágale cosquillas con distintas cosas: un trocito de género (seda, lana, terciopelo, cotelé, etc.), un cepillito suave, un pincelito, un pedacito de algodón, una plumita, un peluche peludo, etc. Apriete suavemente las almoadillas de los deditos gordos en cada manito. Haga cosquillas, béselas, juegue con los deditos, dibuje algo en las palmitas, mueva las manitos y los deditos. Cuando el bebé está acostado de espaldita, haga movimientos de caminata, apoyando los pies del bebé en la superficie del mudador. Haga suaves golpecitos en los pies. Tome las manitos en sus manos y páselas lentamente frente a los ojos del niño. Toque las palmitas con algo frío o tibio y ponga mitones coloridos (o incluso los calcetines). Ponga unas campañitas suavecitas o unas cintas de varios colores o un globo de aire con helio en los tobillos o en las muñecas del bebé. Cualquier cosa que pueda atraer la atención del niño a sus extremidades ayuda mucho en el conocimiento de su propio cuerpo y en la coordinación de los movimientos.
- Hago que el bebé toque distintos juguetes u objetos: de goma, de plástico, de género, peludos.
- Juego con su boquita: paso el chupete o el dedo (limpio, obviamente) atrás adelante y de un lado hacia el otro en la boquita, haciendo el masaje de la boquita y las mejillitas. También estimulo los labios, pellizcándolos suavemente o tocándolos con algo tibio o frío. Hago golpecitos suaves en su mentón y mejillitas.
- Pongo al bebé a jugar en el gimnasio. Se pueden comprar o hacer. Lo más importante es que la alfombrilla sea de colores vivos y de distintas texturas y que haya encima distintos objetos para que el bebé pueda tocarlos. Lo bueno del gimnasio es que uno puede hacer sus cosas mientras el bebé está ocupado.

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